Cada mes reservamos tiempo del estudio para trabajar en piezas de arte digital sin ningún brief comercial detrás: sin cliente, sin plazo de entrega, sin más objetivo que la exploración visual pura.

Este tiempo, que podría parecer improductivo desde una lógica puramente comercial, es en realidad donde surgen buena parte de las ideas que después terminan apareciendo, transformadas, en proyectos de clientes.

La exploración sin restricciones permite equivocarse sin coste, probar combinaciones de color que nunca propondríamos directamente en un proyecto comercial, y mantener vivo el oficio más allá de la ejecución de encargos.

Algunas de estas piezas terminan expuestas o compartidas como colección propia; la mayoría simplemente queda como archivo de referencia interno. En ambos casos, cumplen su función.

“Una parte de nuestro tiempo se dedica a piezas de arte digital sin ningún cliente detrás. Esta es la razón de esa decisión.”